La colocación de concreto consiste en un conjunto de operaciones realizadas con el fin de disponer el hormigón fresco, recién recibido o fabricado, en los moldes o encofrados correspondientes.

Para un correcto vertido debe tenerse en cuenta las siguientes precauciones: 

– Evitar movimientos rápidos de fuerte aceleración. 
– La caída libre de vertido no debe superar 1,5 o dos metros. 
– Colocar el concreto por tongadas de altura no superior a 50 cm. 
– El concreto debe recubrir todas las armaduras. 

La colocación debe efectuarse de manera que no se produzca la disgregación de los componentes de la mezcla.  Existen distintos métodos para esta operación entre ellos:

1.  Grúa con cubo: este sistema consiste en cargar un cubo , con la ayuda de una grúa, trasladarlo hasta el lugar exacto de la obra en el que se desee a verter. Este sistema es muy común en obras de edificación.

2. Blondín con cubo: se basa en la elevación del cubo mediante el uso de cables. Para ello, se disponen dos pilares empotrados en el suelo, unidos por un cable portador sobre el cual se desplaza un carro que, a su vez, transporta el cubilote. Este sistema es muy utilizado en grandes presas, en los que el acceso con medios terrestres es complejo.

3.Vertido desde el equipo de transporte: uno de las formas más sencillas y utilizadas para poner en obra consiste en verter el material directamente desde el camión en el que ha sido transportado, a través una canaleta.

4. Por bombeo: en este caso, el concreto es transportado a través de una tubería desde el camión que lo transporta a la obra hasta su lugar de puesta en obra, impulsado por una bomba rotativa o de pistones.

Le puede interesar: 5 recomendaciones si se moviliza a la obra en bicicleta