La Protección Contra Incendios es una especialidad de la ingeniería que a nivel mundial tiene ya más de 100 años de desarrollo, esto hace que se cuente con un amplio conocimiento en la materia para mitigar y controlar el riesgo de incendio presente en todas las construcciones y edificaciones.
En este sentido, hay que destacar que internacionalmente existen una serie de normas técnicas que regulan la actividad, las cuales han sido desarrolladas a partir de dolorosos aprendizajes los cuales han costado miles de vidas durante la ocurrencia de terribles incendios.

La tecnología de Protección Contra Incendios cada día cobra más valor e importancia, pues la tendencia universal en la construcción es aumentar la altura de las edificaciones y hacer obras cada vez más grandes para albergar a gran cantidad de personas.

Bajo este escenario, las medidas, controles y procesos aplicados para garantizar la seguridad de las personas deben ser cada vez más profesionales, estrictos y rigurosos. Definitivamente, la protección contra incendios es una especialidad de la ingeniería que salva vidas.

En nuestro país, la regulación contra incendios lleva tan solo unos pocos años. Existe un avance importante que se ha visto materializado principalmente dentro de los títulos J y K de la NSR – 10. Sin embargo, aún existen grandes vacíos y falencias que, sin duda, en algún momento nos llevarán a una tragedia. Tal como tituló nuestro célebre Premio Nobel de literatura, esta es la “crónica de una muerte anunciada”.

Por citar un ejemplo de una de las falencias en Colombia, se considera que los edificios de gran altura son aquellos que tienen una altura superior a 28 metros, mientras que en el resto del mundo esta dimensión se tasa sobre los 23 metros. Universalmente se han aceptado los mencionados 23 metros porque la longitud estándar de las escaleras de los vehículos de bomberos más grandes es de dicha dimensión, lo que permite operativamente atender los incendios.

Entonces, ¿Colombia tiene escaleras de bomberos más largas que el resto del mundo? No. en algunos municipios del país, donde se están desarrollando importantes proyectos, no se cuenta con vehículo de bomberos ni escalera.

¿Cuál es la realidad de un edificio de 27 metros de altura que sufra un incendio? Sencillo, operativamente no es posible atenderlo por los bomberos sin arriesgar sus propias vidas.

¿Es esta una determinación fundamentada en la ingeniería? No, este es un requisito mal fundamentado que pone en riesgo a toda la población colombiana.

Lo cierto es que requisitos antitécnicos como este existen a lo largo y ancho de nuestra normatividad.
Esto nos lleva a que el primer problema al que nos enfrentamos es que los colombianos falsamente creemos que las normas están proyectadas para protegernos y salvaguardar nuestros bienes, nos sentimos inmunes frente al riesgo de incendio, lo que contrasta con las cifras de la Federación de Aseguradores Colombianos FASECOLDA, que en su Cámara de Incendio y Terremoto pagaron siniestros por un valor superior a los 4 billones de pesos entre 2012 – 2016.

Hoy en día se ha iniciado el proceso de construcción de la siguiente versión de nuestra regulación, esperamos que este sea un ejercicio incluyente, adelantado por profesionales competentes en el tema, fundamentado en la ingeniería y desarrollado bajo la filosofía de proteger a las personas, salvaguardar los bienes y garantizar la continuidad de los negocios.

Es hora de que las normas contra incendios sean desarrolladas con el concurso del gremio. Colegiadamente será posible discernir los mejores requisitos para el país sin que obren intereses económicos contrarios a la seguridad de los colombianos.

Por: Ingeniero Hugo Ignacio Torres Bahamón, Director Ejecutivo de ANRACI COLOMBIA.