Tener claro que tipo de contrato se va a realizar, le permite al contratista saber si la empresa constructora les desembolsa un dinero anticipado para realizar la obra y pagarle a los empleados, o si por el contrario es necesario que la empresa contratista tenga un buen músculo financiero que le permita financiar todo el proyecto ya que las ganancias las obtienen solo hasta al final de la obra.

Si usted considera esto, su empresa no tendrá problemas a la hora de manejar el presupuesto y planificar la edificación. A continuación, les presentamos los diferentes tipos de contratos más usados por el gremio que usted podrá implementar dentro de su negocio y que se diferencian por los compromisos, beneficios y garantías que establezcan durante la negociación.

De precio global fijo
La responsabilidad sobre los buenos resultados de la obra dependen completamente del contratista, donde su pago incluye honorarios y todos los imprevistos que salen dentro de la construcción. Por eso, es importante que se realice un buen presupuesto, planeación y utilización del material.

De precio unitario
El valor del contrato depende del resultado de la suma de los precios unitarios de cada uno de los trabajos que realiza el contratista dentro de la obra.

Administración delegada
El contratista ofrece unos servicios a la empresa constructora por los cuales obtiene unos honorarios. Sin embargo, la compañía contratista no es la que tiene la responsabilidad de responder por los resultados finales de la construcción.

Sin administración delegada
La obra es desarrollada por la empresa contratista quien no es representante del contratante, pero asume la responsabilidad por los riesgos que se puedan presentar en la obra y que no asume el constructor.

Contratos con incentivos
La empresa contratista recibe unas bonificaciones por entregar resultados en el menor tiempo posible. Esto depende del compromiso y la calidad de servicio de la compañía constructora para pagar el excendente pactado en el contrato.

Acuerde el mejor tipo de contrato para el proyecto estipulado, que se ajuste a las necesidades de la empresa constructora y a las posibilidades de cumplimiento de la compañía contratista. Esto le evitará problemas posteriores por la falta de claridad a la hora de manejar el presupuesto y ejecutar la planeación del proyecto. También, a la hora de recibir las ganancias.

Por último, es importante que los términos queden establecidos y legalizados según los requerimientos hablados entre las dos partes.