Actualmente son cuatro las opciones más empleadas con resultados efectivos, siempre y cuando se tenga claridad sobre las necesidades específicas y se comparen con la operación y las ventajas económicas.

Brocha  Rendimiento diario: 50 – 65 m2 / día

Es la técnica más clásica e ideal para trabajos pequeños. Se ha comprobado que para proyectos de mayor exigencia, no es muy recomendable debido a que genera superficies irregulares y mayor desperdicio de pintura, elevando los costos de producción.

Rodillo Rendimiento diario: 120 – 260 m2 / día

Es ideal para superficies planas con grandes áreas, y el más recomendable es el de espuma.
Además, cuando se trabaja en un sistema de andamios, permite más comodidad debido a que absorbe más pintura y permite trabajar por más tiempo continuo.

Aspersión con aire

Rendimiento diario: 200 – 600 m2 / día

Es versatil y permite la aplicación en gran número de recubrimientos. Hay que tener en cuenta que se necesita de una acertada elección de presiones y boquillas. La distancia recomendada entre la
pistola y la superficie debe ser entre 15 y 30 centímetros. La pérdida de material por aspersión con aire es de 25 a 35%.

Aspersión sin aire

Rendimiento diario: 300 – 800 m2 / día

Este método utiliza una bomba de alta presión accionada hidráulicamente o por aire, para impulsar la pintura sin aire a través de un orificio a muy alta presión. Proporciona películas más gruesas por aplicación y logra mayor cubrimiento, ideal para rincones de difícil acceso. La perdida de material es de 5 a 15%.

PINTE CON ALTURA 

La herramientas y elementos tecnológicos son fundamentales para los contratistas porque serán parte de su presentación.

Los andamios tradicionales tubulares en comparación con los andamios multidireccionales son más riesgosos, no cumplen con estándares internacionales y son incómodos para transportar y armar. Esto hace que el uso de andamios multidireccionales (ADM) permita que la producción en el momento de pintar sea un 25% más eficiente.

César Martínez gerente de Proesa Gleason S.A.

“La implementación de las nuevas tecnologías ha generado un aumento en la producción y permite que las obras finalicen en menor tiempo. Además, son menos riesgosas, dándole la posibilidad a empresa y trabajadores de tener tranquilidad en temas de seguridad”.

Para combatir el proceso destructivo de la corrosión existen varios mecanismos de uso común en la industria; sin embargo, en la mayoría de los casos un solo método no es suficiente para combatir la degradación de los aceros por el fenómeno de la corrosión y es usual que se utilicen simultáneamente dos o más procedimientos para el control
de este fenómeno.

Recubrimientos orgánicos o inorgánicos

Es uno de los métodos más comunes que se están aplicando a nivel industrial para contrarrestar la corrosión. En nuestro medio los recubrimientos son considerados como los materiales de mayor uso. Durante los procesos de control de corrosión, se utilizan recubrimientos inorgánicos como películas de cinc, cromo, cobre, níquel, estaño entre otros. De los orgánicos, los más utilizados son las pinturas de alta resistencia química.

Durante los procesos de selección y diseño de los esquemas de protección mediante recubrimientos, se cometen grandes errores, generalmente por desconocimiento del tema, lo cual genera pérdidas de dinero tanto por la necesidad de mantenimientos prematuros, como por la obligación de reemplazar partes o equipos en corto tiempo. En muchos casos no se hace un balance costo beneficio en el momento de tomar decisiones.