Dependiendo del material y el uso este elemento permite su utilización en distintas etapas del proyecto constructivo.

En el caso de los aceros más comunes en la construcción, como las barras para refuerzo de concreto la malla electrosoldada o vigas para una construcción metálica lo verdaderamente importante es que la manipulación sea llevada a cabo respetando los procesos de salud y seguridad en el trabajo.

Andrés Ramírez, director de la Cámara Colombiana del Acero, Camacero, señala que hay que tener especial precaución en lo concerniente a trabajo en alturas pues al ser materiales rígidos y pesados, una mala manipulación podría llevar a generar un riesgo laboral.

Se aconseja que el almacenamiento de la malla no supere más de 2 metros de altura para que no suponga un riesgo al operario. Claro está, aclara Ramírez, la malla debe cumplir con su reglamento técnico obligatorio en cuanto a trazabilidad entre los cuales está: etiquetado, estampado, propiedades de resistencia mecánica, dimensiones, doblado y pero por metro.

Por el lado de las barras, estas deben ir almacenadas en “burros” o estantes metálicos sobre el piso de la bodega, respetando el reglamento técnico obligatorio de las barras el cual exige que el paquete de barras lleve su correspondiente trazabilidad.

En cuanto a las vigas, estás normalmente se almacenan en el piso de las bodegas debido a su peso, al igual que los demás productos del acero, lo importante es que no se almacenen a la intemperie para así evitar corrosión. Por otra parte, agrega el director de Camacero, lo recomendable en cuanto almacenamiento de productos del acero lo correcto es que los de mayor rotación estén a la mano del cliente y por lo siguiente sean de más fácil cargue y descargue dentro de la bodega.

Lo principal a la hora de comprar acero es que cumpla con la normatividad del país, sea la NSR 10 que es la norma de sismo resistencia colombiana como la NTC y que productos como la malla y la barra cumplan sus reglamentos técnicos obligatorios correspondientes para así garantizar un producto de calidad y sobre todo que los productos tengan respaldo.

“Si es acero para construcción metálica, lo correcto es que además de cumplir con la NSR 10, capitulo F, también cumpla con las normas AISC, ASTM y las AWS en donde esta última es de soldadura”, explica Ramírez.

Además de lo anterior, se recomienda en el momento de compra que el acero cumpla con las propiedades mecánicas y composición química requerida según el uso que se le vaya a dar.

A la hora de negociar con los proveedores, se deben tener en cuenta factores como el precio internacional del acero, la TRM – dos terceras partes del acero que se consume en Colombia se debe importar-, y que el proveedor sea una empresa legalmente constituida, que genere la confianza suficiente para garantizar así respaldo y un buen servicio postventa en donde se cumpla con la entrega en los tiempos acordados.

Andrés Ramírez
Director de la cámara colombiana del acero, Camacero