Nadie dijo que ser empresario era cosa fácil. A veces los empresarios añoramos las viejas épocas de empleados en las que no teníamos que preocuparnos por algo diferente a hacer nuestro trabajo y el cheque de la quincena aparecía como por arte de magia.

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Había mucho que hacer, pero solo teníamos que cumplir con las labores asignadas y realizar las entregas a tiempo. El día laboral era de unas horas determinadas y cuando terminaba la jornada, podíamos salir del trabajo y disfrutar de la tarde y la noche a nuestro antojo. Lo importante era llegar a tiempo, cumplir con las tareas y terminar el día de trabajo con la sensación de haber cumplido con nuestro deber.

Independientemente de nuestra formación profesional, un día decidimos dejar de trabajar para otros y decidimos ser nuestro propio Jefe. Cada cual lo hizo a su manera y lo conseguimos. Unos montaron su Empresa de la nada, otros se hicieron cargo del negocio familiar y a alguno le llegó la oportunidad de volverse Empresario en un “ golpe de suerte”.

Al principio, todo parecía perfecto. Sentíamos que por fin éramos causa de nuestro destino. Que éramos el “Capitán de nuestra propia Nave”. Por fin llegamos a ser propietarios de nuestra Empresa. Comenzamos nuestro emprendimiento, todo era nuevo e iniciamos nuestros primeros negocios. Y esa dicha nos duró algo menos de quince días. Llegada la quincena, descubrimos que el dinero para pagar la nómina no brotaba espontáneamente y que para poder pagar a tiempo había que completarlo con el de nuestro bolsillo.


"A nadie le enseñaron a ser realmente un empresario y a pesar de eso, insistimos en serlo."
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Comenzamos a ver cómo el resto de la gente salía tranquila al terminar la jornada y nosotros nos quedábamos allí, en la Empresa, viendo cómo hacer para resolverlo todo. Los bancos se portaban generosamente y nos daban la mano para llegar al fin de mes. Dejamos de tener tiempo libre y de calidad para poder salir temprano y continuar con nuestra Vida.

De pronto la Empresa comenzó a consumir los espacios de la Vida y comenzamos a trabajar para que otros tuviesen una buena vida, hasta que nos convertimos en esclavos de aquello que supuestamente nos iba a dar Libertad y lo que era un sueño comenzó a quitarnos horas de sueño y de descanso. La Universidad brinda unas pautas, pero difícilmente comunica el saber hacer del Empresario. Lo que faltó en esta ecuación es que, por extraño que parezca, se omitió algo denominado las ”Leyes Naturales de la Administración” y en ellas se fundamenta el que hacer del Empresario.

Pasé muchos años sin conocerlas y un día llegaron a mí a través del Hubbard College of Administration. Quien conoce estas leyes y las aplica no tiene otro remedio que florecer y prosperar. Me hubiera encantado haberlas conocido hace 30 años. Llegaron a mi cuando llegué a los 50. Hoy soy más próspero y la aplicación de lo que he aprendido me ha llevado a encontrar verdadera Libertad Ejecutiva. Hoy puedo decir que ser Empresario es un placer.

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Agéndese desde ya a el evento de mayor valor para el sector constructor y contratista. A realizarse el 3 y 4 de octubre en Compensar de la Av. 68, en Bogotá. Y participe de la charla de Hubbard College of Administration. (Agenda por confirmar). Regístrese en: www.expoenobra.com